Un ejército más fuerte
Un ejército más fuerte. 1 Reyes 20: 21, 22.
Es difícil creer que en la actualidad la Iglesia del Señor viva con tan poca capacidad de afectar a la gente que le rodea.
No sólo no somos capaces de cambiar nuestro entorno, sino que somos seriamente afectados por este entorno, de tal manera que algunos viven situaciones muy complejas y muy dolorosas.
¿Será que estamos en los últimos tiempos y si el Señor no acorta estos días se podrán perder aún muchos creyentes?
La iglesia tiene una respuesta para este tiempo y para estas situaciones que se viven: ¡no me conformo!
La iglesia no se debe dejar afectar por el mundo y sí debe combatir contra ese mundo. ¡La iglesia del Señor es el agente transformador de este mundo!
NO AL CONFORMISMO
La iglesia camina experimentando cambios y ayudando a la transformación de lo que le rodea cuando no se conforma, sino que busca la dirección de Dios para seguir caminando.
No aceptamos el consejo del mundo sino que esperamos recibir la Palabra de parte de Dios.
La Iglesia no se conforma y camina esforzándose para llegar a ser lo que Dios quiere; camina soñando con ocupar lugares para afectar a nuestro país.
La iglesia no se conforma y dice NO al pecado.
“cuando soy débil, entonces soy fuerte” 2 Corintios 12: 10.
UN EJERCITO DE RODILLAS
Dios cuenta con su pueblo para seguir transformando personas. Y el pueblo de Dios siempre, aunque no se haya sabido, ha intervenido en los grandes cambios de este mundo.
Dios nos quiere de rodillas, en oración, pidiendo misericordia e intervención de Dios.
UN EJERCITO QUE HABLA
La Iglesia tiene que levantar su voz ante lo que sucede en el mundo. Tiene que hablar lo que habla Dios en su Palabra acerca de lo que está sucediendo.
UN EJÉRCITO LIBRE
Libre en su tiempo y libre en sus finanzas.
La Iglesia llena su tiempo de la voluntad de Dios y dedica su presupuesto conforme a la voluntad de Dios.
¡Libera tu agenda y tu presupuesto para poder servir a Dios!
La iglesia se levanta con la voz, el amor y el poder de Dios para transformar este mundo.
UN EJERCITO QUE AMA
Dios quiere bendecir a su pueblo, pero tiene muchas criaturas que también ama y por las que también entregó a la muerte a su Hijo, a las que quiere bendecir.
Su voz, sus manos, sus pies, somos su pueblo, ¡la Iglesia!
Preguntémonos qué estamos haciendo por otras personas.
Este ejército está llamado a bendecir. Somos bendecidos para ser de bendición.
UN EJERCITO QUE SE PREPARA
No nos dormimos en los laureles.
Tomamos conciencia de nuestra identidad y del propósito para el que vivimos y de quién es nuestro enemigo, y nos fortalecemos en el Señor.
Nehemías 2: 18, 20. ¡Levantémonos y edifiquemos!
Esforcémonos para el bien.
EL ENEMIGO NO QUIERE QUE SIRVAMOS A DIOS
El ejército de Dios somos todos, toda la iglesia; niños y mayores; nosotros con nuestros talentos y bienes nos levantamos para edificar el reino de Dios.
Cuando el pueblo de Dios iba a ser liberado de Egipto, Faraón insistió en no dejar libre a todo el pueblo; primero quería dejar adorar a su Dios solo a los hombres, luego al pueblo pero sin sus posesiones. Pero Dios liberó a todo su pueblo y con él sus riquezas.
“Yo y mi casa serviremos al Señor” Josué 24: 15.
Nehemías 6: 9; Hechos 4:29-31. Iglesia fortalécete en tu Señor y levántate a servirle.
TRES GRANDES LINEAS PARA FORTALECERNOS
No hay ejército de Dios si no hay hombres y mujeres de oración. No habrá fuerzas, capacitación y estrategia sin oración.
No hay capacidad para la victoria si no hay vida de santidad. No prevaleceremos, seremos afectados y podremos ir a la ruina.
Si no predicamos el evangelio la gente no se convertirá. No podemos olvidar que una persona cambiada es una sociedad transformada. Y lo único que garantiza el verdadero cambio es el mensaje del evangelio.
¡Prediquemos el evangelio!
Actualizado (Miércoles, 20 de Enero de 2010 17:26)


