NUEVO TIEMPO

Mateo 20: 17-19; Mateo 16: 18; Apocalipsis 2: 1, 7; Salmo 1: 3; Jeremías 1: 11, 12.

INTRODUCCION
Necesitamos la Palabra que Dios nos habla para mantenernos firmes en la fe y luchando contra tantas cosas que vienen para derribarnos. También esta Palabra nos hará dar fruto.
El mundo está en crisis y afecta también al creyente. No somos privilegiados en este sentido. Nuestro privilegio consiste en que vino gracia y fe a nuestra vida de parte de Dios y de él podemos recibir su ayuda.

 

UN PUEBLO DE REFERENCIA
Dios quiere que tengas algo para decir a los demás, algo para hacer por ellos, nuestra vida no está destinada a pasar desapercibida en este mundo. Dios quiere que seamos gente de referencia, ¡ahora más que nunca!
Porque esta crisis no sólo es económica, sino política (no hay grandes acuerdos para sacarnos hacia un mejor futuro), social (ya que casi impera el todo vale si es válido para ti), y humana (creo que no podemos olvidar que nos cuesta la misericordia y que todo esto comenzó por avaricia).
¿Será esta crisis una advertencia a la humanidad para que ponga su confianza en Dios? ¿Seguirá creyendo el hombre que tiene respuesta y capacidad para todo?

 

UN PUEBLO QUE SÍ PUEDE HACER ALGO
¡El verdadero creyente sí puede hacer algo!
Puede ser lo que es, gente de fe. Gente que cree que Dios puede y va a intervenir en medio nuestro. GENTE QUE VIVE EN ESPERANZA Y QUE COMPARTE ESPERANZA.
Podemos seguir orando. ¡Porque sabemos que Dios contesta!
Podemos ser gente de santidad, que no se rinde a los parámetros de este mundo. Tenemos valores, ideales, por los que vivimos. Estos ideales se están mostrando cada día como los ideales más válidos para conducir al hombre por esta vida.
Podemos ser gente que siempre tiene una mano extendida, independientemente que acepten nuestra fe. Quizás a veces sólo para dar compañía, transmitir consuelo.

SABEMOS EN QUIEN HEMOS CREIDO
Esto puede ser posible si nos mantenemos con fe, SABIENDO EN QUIEN HEMOS CREIDO.
Jesús nos anunció, nos profetizó, no solamente su muerte, sino su resurrección. Y este anuncio de que resucitaría es base, clave de nuestra fe. Sin resurrección vana es nuestra fe.
Jesús profetizó y su palabra se cumplió. Quizás en aquel mundo oprimido por los romanos, profetizar la muerte en la cruz “hubiera sido fácil”, pero anunciar su
propia resurrección en el poder del Espíritu Santo era otra cosa. Esto señalaba a que él era quien decía ser, el Hijo de Dios, Mesías y Salvador de los hombres.

EVIDENCIAS EXTERNAS A LA BIBLIA QUE CONFIRMAN LA VERDAD
Historiadores no cristianos escribieron hablando de Jesús y sus seguidores. Tácito (romano) menciona el cristianismo en su obra “Anales”. Suetonio (romano) menciona medidas del emperador Claudio contra los cristianos en su obra “Vida de los doce césares”. Plinio (gobernador romano) menciona en sus “Cartas” a los cristianos. Flavio Josefo (judío) en su obra “Antiguedades de los judíos” habla de Jesús. Las fuentes rabínicas (adversarios de Jesús y el cristianismo) confirman datos aportados por los escritores cristianos.
Todo esto viene a confirmar la vida, enseñanza y obras de Jesús; así que ya tenemos la confirmación del Jesús histórico. Pero si resucitó, entonces tenemos al Hijo de Dios y Salvador de los hombres.

EVIDENCIAS A LA RESURRECCION
No se sostienen las teorías en contra de la resurrección de Jesús.
No fue un desmayo de Jesús en la cruz, porque nadie sometido a esa tortura (golpes, azotes, crucifixión) podría seguir vivo.
No fue una alucinación de sus seguidores el ver vivo a Jesús después de su muerte, porque entonces en tiempos, lugares y grupos distintos se produciría la misma alucinación.
No fue un robo del cuerpo, ni de sus seguidores ni de sus adversarios. Ninguno de sus seguidores, siendo como eran judíos, hubieran muerto por una mentira y un blasfemo que quería ser el Mesías. Sus adversarios si hubieran tenido el cuerpo de Jesús lo habrían enseñado.

PRESTANDO OIDO A LO QUE DICE JESUS
También Jesús cumplirá las promesas que ha hecho a los que le creen y le esperan. Pongamos toda nuestra atención a Jesús, Apocalipsis 2: 7 “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.
El edifica a su Iglesia (Mateo 16: 18). No habrá hombre u organización, ni siquiera el enemigo de Dios y de la salvación de los hombres, que pueda parar a la Iglesia Verdadera del Señor Jesucristo.
Personalmente seremos edificados; seremos levantados cuando caigamos, nos dará nuevas fuerzas cuando nos falten, renovará nuestra fe cuando lleguen las dudas, nos aconsejará, ESTARA A NUESTRO LADO.
Jesús nos responderá cuando le pidamos.
Al que venciere (Ap. 2: 7). Es posible vivir en victoria en el Nombre de Jesús. Podemos seguir adelante; hemos sufrido, dudado, pero si ponemos nuestra atención en su Palabra y creemos en su intervención en nosotros, entonces terminaremos nuestros días en victoria.
Cristo nos conducirá por esta vida.
Con él venceremos. Terminaremos con él en el cielo, Ap. 2: 7. Allí no habrá sufrimiento y seremos consolados por los vividos aquí.
Con él venceremos. También tiene provisión para nuestra vida aquí en la tierra, Ap. 2: 17. Aquí recibimos el maná del cielo, el pan de vida, seremos sustentados; cuando necesitemos Dios nos dará. Serán abiertas las ventanas de los cielos para recibir esos recursos divinos.
Con él venceremos. Viviremos en comunión con Jesús, Ap. 3: 20. Dios nos dará de sus recursos pero quiere comunión. En nuestro interior tendremos certeza de su existencia, de su realidad.
Con él venceremos. Viviremos en el poder de Dios para afectar a la gente que tenemos al lado, Ap. 2: 26. Dios tiene a su Iglesia en este mundo para que sirva. Si la gente cree que la iglesia no sirve para nada es porque la iglesia misma ha creído que no sirve para nada. La verdadera Iglesia está investida de poder de lo alto para ejercer autoridad conforme a la voluntad de Dios. La Iglesia es de bendición a este mundo.

VENCER ES PERMANECER
Por la Palabra y la Obra del Espíritu Santo, en el Nombre de Jesús, permaneceremos firmes, como árbol que extiende sus raíces a las corrientes de agua, Salmo 1: 1-3.
Nos mantenemos verdes aún en tiempos de sequía y a su tiempo daremos fruto. Esto es lo que Dios quiere que seamos. ARBOLES FIRMES EN EL.

¿QUE VES TU?
Jeremías 1: 11 “La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro”
El almendro florece en febrero, y todas las plantas florecen en primavera. El almendro está anticipándose a la nueva temporada, ¡anuncia el nuevo tiempo!
Anuncia que pasan los fríos, pasa la esterilidad y llega el fruto.
Enraizados y edificados en su Palabra entramos a las cosas nuevas que Dios tiene para su pueblo.
¡Abramos los ojos! ¿Qué ves? Aridez, esterilidad, sufrimiento, el fin; o ves lo que Dios quiere que veas: nuevo tiempo, fruto.
En medio de tus sufrimientos, abre los ojos de la fe.